jueves, abril 27, 2006

Pidgins y criollos. O de cuando fui un esclavo normal y corriente.

El lunes tuve la clase más divertida de mi vida. Durante una hora, retrocedimos en el tiempo y nos pusimos a jugar como críos. La profesora dio un sobre a cada persona y dijo que lo abriéramos "en secreto", para que ninguno pudiera leer el de otro.

A mí me tocó este: básicamente no hacer nada (o, lo que es lo mismo, hacer lo que me diera la gana) :) Y me lo tomé en serio... En cuanto hubo repartido los sobres quedó prohibido hablar en inglés o en cualquier otro idioma que no fuera bengalí. Pero, claro, allí nadie sabía bengalí. Estábamos en una plantación y había un mukhlok (capataz o algo así) cabronazo dándonos órdenes a todos, y si no obedecíamos nos quedábamos sin comer o nos daban una paliza... Como ayuda, teníamos una lista de unas 200 palabras que, casualmente, no incluía ninguna de las que necesitábamos. Si queríamos decir "rojo", teníamos que dar mil vueltas a la lista hasta que se nos ocurría la expresión "color sangre"; una biblioteca era un "pora bari" (leer casa). Como los indios.

De repente, el mukhlok empezó a decir algo así como "pawa dhatu khawa" (coger metal comer). ¿Qué era eso? Primero desciframos las palabras. ¿Qué quería, un tenedor? ¿Dónde íbamos a encontrar un tenedor? Se nos pasó el susto a la mayoría cuando la tomó con uno en concreto "tumi pawa dhatu khawa!" (tú coger metal comer) y él contestó "ami jaoa sahib jaiga" (yo ir "jefazo?" lugar), sacó una llave (metal comer) del sobre y salió de la clase con una chica. Al rato volvieron con un bolsón de comida impresionante y unas bandejas de fruta.

Para entonces, no sé ni cómo, a base de órdenes en bengalí y tras alguna rebelión que otra, habíamos puesto un mantel azul precioso en la mesa, platos, servilletas, vasos, zumos, mil refrescos, batidos,... De la bolsa salieron magdalenas, galletas, una variedad increíble de quesos, chocolate,... Quizá la mejor forma de comprender cómo se forman los pidgin y las lenguas criollas es "hacer" uno. En una situación menos dura que la de los esclavos de verdad ;) Ahora, eso sí, hay que escribir un informe serio sobre lo que pasó allí lingüísticamente...

Sin duda, la mejor despedida de curso de mi vida :) Luego la profesora es increíblemente estricta a la hora de corregir los proyectos y los exámenes, pero de verdad admiro su sentido del humor y la forma que tiene de enseñar... y quizá se puede permitir exigir la perfección después de todo.